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"En el laberinto de la indecisión"

 

Trabajar en el laberinto de la personalidad, sea cual fuere su naturaleza, implica un estado anímico en el que se ame a las verdades ocultas.

Cuando se elabora un análisis grafológico se debe recordar que detrás de cada estado sin armonía aparece una forma concreta del miedo y eso se plasma en la escritura. Y no es ajeno a la razón encontrar algunas de dichas perturbaciones emocionales envueltas con un aparente revestimiento o envoltorio con el nombre del amor.

La falta de amor es una de nuestras peores jaulas. Da igual que estemos rodeados de oro y que nos ofrezcan los manjares más exquisitos, pues ese miedo crea un vacío existencial tan profundo, que el mismo pánico nos invita a buscar disfraces con los que cubrir la cara de la verdad.

Pero quien desea enfrentarse a él, a ese miedo que corroe, decirle que es preciso modificar la actitud mental íntima que lo crea, pues ella pretende, bajo la apariencia de un intento de protección, una versión nueva de sometimiento, y su presencia elabora un rosario de sentimientos y con la grafoterapia se procederá a un escalón en la ayuda de ese cambio.

Las huellas de la duda llevadas al extremos de la indecisión son por todos conocidas como la angustia, la ansiedad, la depresión, el desconsuelo… Y a todas esas formas de sufrimiento, a menudo, el intelecto, despojado de la conciencia de la emoción, las encubre con frases bonitas o panaceas de “sino lo veo no existe”, “no lo quiero oír”, “es imposible”; y escondido ese padecer sigue coleteando vivo, ajeno a nuestras lágrimas, incluso a nuestro no entender “porque siento ahora esto… ¿por qué no puedo decidirme?, ¿Por qué pienso una cosa y no me atrevo a realizarlo?”, pues esa sensación es evidentemente la fuente de su alimento y nuestra prisión cuando caemos en ella.

Por ello, es preciso deducir que las situaciones que nos han provocado una alteración importante en nuestra vida han sido creadas por una actitud determinada y que cuando pretendemos resolverlas, no podemos emplear el mismo nivel de pensamiento-acción con el que fueron constituidas. Es preciso albergar una actitud de cambio, de lo contrario crearemos un proceso mayor con la misma imagen y semejanza.

Esto que estamos exponiendo no es un conocimiento de la nueva era, tampoco es una connotación de la psicología o de la grafología moderna, tan sólo es una replica de un conocimiento que generación tras generación se nos está repitiendo esperando que nuestra conciencia entienda, tanto es así que transcribimos las palabra que Moisés dijo a los Hebreos en el siglo 1240 antes de Cristo…

Ocúpate lo más que puedas en el estudio de las cosas divinas, no para conocerlas simplemente, sino para hacerlas; y cuando cierres el libro, mira a tu alrededor, mira dentro de ti, para ver si tu mano puede hacer algo de lo que has aprendido.

Ahora vamos a entrar en nuestro laberinto. En este embrollo que provoca la indecisión tomemos nuestro aprendizaje como un juego, seamos como los niños, a ellos el asombro le hace vivir el día a día como una gran aventura. Y averigüemos si la duda está presente en nuestra grafía…

La indecisión mantiene entre otras en las siguientes valoraciones gráficas, y si lo encuentras en tu escritura es el momento de ponerse a trabajar en ello, y así mejorar tu autoestima y tu vida en general, ya que, lo más importante de todo es constarlo. No se puede eliminar aquello que se desconoce o aquello a lo que no nos atrevemos a darle frente:
 


Barras de la “T” a la izquierda: 


Escritura regresiva, es decir la inclinación del trazo es hacia la izquierda. 


Puntos de “i” regresivos. Están por detrás de la letra “i”  


Firma a la izquierda del texto. Siempre que el documento no obligue a ello.  


Rubrica con bucle sencillo en la zona inferior en forma de ocho:  


Rubrica envolvente. Que se cubre con elipses o círculos:  


Retoques constantes: 

Montserrat Edo. Grafoanalista - Perito Calígrafo Judicial.
 


"Dime cómo escribes y te diré cómo eres"
"La Introversión y Extraversión en los grafismos"