 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 | Los Juegos |
|
|
|
|
|
|
|
Son numerosos los ejemplos que podemos encontrar de como el conocimiento se ha mantenido oculto a los ojos de aquellos que aún no estaban preparados para comprenderlo y generalmente lo ha hecho de forma divertida, disfrazándose mediante cuentos infantiles o juegos que cuando niños apreciábamos pero que una vez adultos preferimos olvidar tachándolos de pueriles o incluso superficiales.
Buen escondite se ha buscado la Verdad, un lugar donde sólo los niños pueden acceder y allí ha permanecido, a la espera de ser desvelada, pero bien a la vista de todos.
|
|
|
|
|
Así, el Tarot, gran libro de sabiduría espiritual, fue durante mucho tiempo unas simples cartulinas con dibujos de colores, útiles para entretenemos en los ratos de ocio.
De la misma manera se han utilizado los tableros de juego clásicos, las damas, el tres en raya, el popular parchís o el más infantil y por lo tanto más hermoso de todos, el juego de la Oca. Todos ellos son algo más que simples juegos, todos tienen un mensaje oculto que a fuerza de repetición ha quedado grabado en nuestro inconsciente, un mensaje que conocemos bien aunque nos empeñemos en ignorarlo.
|
|
En cualquiera de estos juegos, el jugador ha de ir sorteando obstáculos para de forma lenta acercarse al centro, a una meta que le hará ser vencedor. En algunos casos su astucia o habilidad no será suficiente, el destino tendrá un papel fundamental para ayudarle a conseguir su objetivo y lo hará mediante los dados.
No hace falta analizar demasiado para observar que todo ello no es más que una representación de la propia vida del hombre.
También nosotros partimos en busca de la felicidad desde la casilla número cero y andamos muchos caminos, encontrándonos a veces con puentes que nos trasladan fácilmente a la otra orilla y con trampas que nos dejan incomunicados mientras otros compañeros siguen avanzando.
Todos conocemos los momentos afortunados en que saltamos de oca en oca e incluso podemos volver a tirar los dados por que el destino y sus leyes nos han favorecido y otros momentos en que por encontrarnos cansados, hemos querido detenernos en la posada, casilla ésta peligrosa porque podemos distraernos y dejar pasar meses o años paralizados por la comodidad y los apegos.
El juego, el aprendizaje, esperará que una voz interior más fuerte que nuestra mente nos recuerde la meta olvidada y sea capaz de impulsarnos nuevamente a caminar.
En el fondo de nuestro corazón lo sabemos, no en vano hemos jugado muchas veces, la Dama y el jardín de ocas paradisíaco dibujado en la última casilla de nuestro tablero está frente a nosotros invitándonos a morar en él.
|
|
|
|
|
|
Pero no olvidemos que en todos los juegos hay un momento peligroso y decisivo, un jaque-mate, una casilla con el nombre de la muerte que nos hará regresar de nuevo a la salida para volver a iniciar todo el recorrido, superar todas las pruebas una vez más.
Nadie quiere caer en esta trampa mortal y para ello conviene estar atentos y preparados con nuestras mejores armas, el escudo protector del Amor y la espada forjada en el fuego de nuestra voluntad.
Las diferentes casillas, los dados invisibles, los peligros, las ayudas no están sólo en los tableros de juegos infantiles, son reales, nos rodean cada uno de nuestros días.
|
|
|
|
|
La vida es un juego maravilloso y como tal hay que vivirla, con el entusiasmo de aquel que quiere vencer sin detenerse en laberintos o prisiones, con la esperanza puesta en la aventura de lo desconocido, disfrutando y saboreando cada uno de los pasos que damos, porque la Alegría y el correcto hacer no son, ni más ni menos, que esas ocas mágicas que nos permitirán avanzar a saltos dejando atrás cualquier dificultad.
El juego está en marcha. Continuamos avanzando por la eterna espiral hacia el centro, hacia nosotros mismos, hacia la Luz.
¡Qué usted lo disfrute!
|
|
|
|
Clara.
|
|
|
|
Esfericidad La Cruz
|
|
 |
 |
 |
 |
|
 |