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 | El Número 3 en Fisiognomía |
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En el artículo anterior observamos como el número 2 jugaba un papel importante en la configuración del rostro humano.
En esta ocasión será otro número, el 3, el que nos guíe en este interesante caminar hacia el conocimiento de nosotros mismos a través de nuestro rostro.
Si observamos el cuerpo humano veremos que se divide en tres partes: cabeza, tronco y extremidades. Si dejamos a un lado las extremidades y diferenciamos en el tronco el pecho y el vientre (separados ambos por el diafragma), de nuevo tenemos tres partes: cabeza, pecho y vientre. Cada una de estas tiene sus extremidades. Del vientre salen las piernas, del pecho los brazos y según algunos autores las extremidades de la cabeza sería el maxilar inferior.
Si ahora nos fijamos en las extremidades de nuevo el número tresvuelve a aparecer. Las piernas están formados por muslos, piernas y pies. Los brazos por brazo, antebrazo y mano. La mandíbula inferior por su parte ancha vertical, larga horizontal y dientes.
En los dedos también encontramos esta división en tres: falange, falangina y falangeta.
¡ Parece como si el número tres quisiese contarnos algo sobre la configuración del ser humano !
Sigamos adelante: Hay una relación directa entre cada una de estas tres partes. Así el brazo, los muslos, la falange en los dedos... representa al vientre. El antebrazo, la pierna, la falangina en los dedos representa el pecho y la mano, el pie y la falange... representa a la cabeza.
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En el rostro también encontramos estas relaciones:
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Así el rostro se dividiría en:
1° Zona de los ojos, que comprende los ojos y el cráneo. Los ojos son una prolongación del cerebro. En los trastornos mentales es típica las alteraciones de la mirada.
2° La zona de la nariz, que comprende la nariz, los pómulos, mejillas y orejas. Esta zona se halla en estrecha relación con el pecho, con el aparato respiratorio (nariz) y también con el corazón.
3° La zona de la boca, que comprende los labios, la mandíbula inferior, el mentón y el cuello. Representa al vientre. La boca es la entrada del tubo digestivo, algunas de cuyas enfermedades se manifiesta en ella.
De cada una de estas zonas podríamos a su vez hacer una nueva división, que nos daría una visión aún más profunda de cada parte del rostro.
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Según que en cada individuo predomine una de estas tres partes, sus tendencias de salud, temperamento, personalidad, serán unas u otras. Así nos encontraremos:
1° Tipo mental. Predominan las funciones cerebrales sobre las torácicas (movimiento) y las digestivas. Su mayor reserva energética y actividad funcional reside en el cerebro y sistema nervioso. Está caracterizado por el mayor desarrollo de las zonas correspondientes, y así suele tener manos grandes y dedos largos y delgados, frente anchas suele ser delgado.
2° Tipo torácico o de movimiento. Predominio de las funciones respiratorias y de la circulación, y exteriormente por el mayor desarrollo de las zonas que corresponden a aquella. Tiene fuerte antebrazo y pierna, manos anchas y robustas, pómulo salientes. Musculoso, fuerte, resistente.
3° Tipo digestivo o nutrición. Preponderancia de las funciones de la digestión y nutrición. De acuerdo con esto tiene manos gruesas y dedos cortos, gran desarrollo de la zona facial inferior vista de frente y la posterior visto de perfil.
Por supuesto se ha de tener en cuenta que los tipos puros no existen sino que normalmente se da la mezcla de varios de ellos, pero hay uno que predomina sobre los otros.
Comenzamos con el tipo Nutritivo, es aquel en el que predomina la facultad de nutrición sobre las demás. En estas personas el vientre es relativamente abultado en proporción con el pecho y el cráneo. La cabeza es redondeada, más ancha y con bastante grasa. Frente de poca altura. Labios gruesos. Nariz ancha y poco prominente. Doble mentón a temprana edad. Cuello corto y grueso.
Son personas de naturaleza poco activa y cuando lo son es para procurarse las necesidades más vitales: Buena comida, comodidad, pocas preocupaciones...
Suelen ser personas alegres, simpáticas, ingeniosas, extrovertidas. Cuando se enfadan lo demuestran francamente y pronto se les pasa.
No tienen afición a los problemas intelectuales de tipo abstracto o filosófico.
Las faltas contra la salud más frecuentes son la alimentación excesiva y la vida sedentaria. Desahogan sus conflictos y trastornos emocionales en la comida y eso les puede llevar a la obesidad.
El segundo tipo es el que se denomina Movimiento. En él, los sistemas respiratorio y circulatorio desarrollan una gran labor, por ello tienen el pecho proporcionalmente más desarrollado que el vientre y el cráneo. La cabeza vista de frente es medianamente alta. Las orejas son grandes. La nariz grande y prominente. Los pómulos muy marcados. La mandíbula potente. El mentón saliente.
Estas personas están hechas para el movimiento, el cual hacen con facilidad e ímpetu. Tienen afición a la actividad y al ejercicio. Son personas de carácter enérgico, seguros de sí mismos, bastante aferrados a sus puntos de vista. Personas luchadoras, combativas. En ocasiones se vuelven algo intolerantes, persistentes, pertinaces, pudiendo caer en la tozudez. Suelen ser ambiciosos y difícilmente se detienen en sus propósitos.
Son capaces de hacer grandes sacrificios cuando luchan por un ideal. Es el tipo que más predomina entre los deportistas, exploradores, militares...
En cuanto a las enfermedades, suelen gozar de una buena salud, si bien necesitan cuidar esos arrebatos de cólera que en ocasiones sufren, pues de lo contrario su hígado y su corazón lo sentirán.
Por último nos encontramos con el tipo Mental. En este predomina la facultad del pensamiento. Hay predominancia del cráneo sobre la cara. Es decir la frente está muy desarrollada mientras que los pómulos, nariz, boca y mandíbula son relativamente más pequeños. Por lo que la forma del rostro suele ser ovalada o triangular.
Tienen tendencia a hacer trabajar sus facultades mentales. Disfrutan con el estudio, la lectura, la adquisición de conocimiento.
Lo verdaderamente característico de este tipo no es su inteligencia, sino la sensación que experimenta con el pensamiento. Para este tipo el pensar o el imaginar son goces como para el de Nutrición lo es el comer o para el de Movimiento lo es el hacer ejercicio.
Su carácter suele ser retraído, poco comunicativo, introvertidos. Muy sensibles, por lo que hay que tener sumo cuidado de no herirle, ya que son muy suspicaces. Su sensibilidad les hace buenos creadores y artistas.
Sus problemas más grandes de salud están relacionados con una mala y escasa alimentación. Están tan ocupados en sus pensamientos que no tienen tiempo para comer o si lo hacen se conforman con cualquier cosa.
Estas personas tienen que tener también mucho cuidado con su parte psíquica, ya que están predispuestos a sufrir complejos, manías y otros problemas psicológicos. Deben fortalecer su sistema nervioso.
Una vez más poner en claro que estos tipos no se suelen dar en su estado puro, sino que normalmente aparece una combinación de dos de ellos o de los tres, pero unos con más importancia que otros.
Ahora, mírese a un espejo. ¿A cuál de ellos pertenece usted?
No olvide que lo importante es poner en práctica lo que vemos a través de estos artículos. Sólo así podrá comprobar que la cara es el espejo del alma. Sorpréndase a si mismo descubriendo sus rasgos a través de un espejo.
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Sergio Rodríguez.
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El mensaje secreto del cuerpo humano
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