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 | Los Trabajos de Hércules: Escorpio |
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Los Trabajos de Hércules: Escorpio.
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El Maestro convoca a Hércules para encargarle una nueva tarea: Al lado del Río Amimona, está el infectado pantano de Lerna. Dentro de esta fétida ciénaga yace la monstruosa hidra, una calamidad en la comarca, esta criatura tiene nueve cabezas, y una de ella es inmortal. Prepárate a combatir con esta repugnante bestia. No pienses que pueden servirte medios ordinarios; destruyes una cabeza, pero dos crecen aceleradamente. El Maestro da a Hércules un consejo: “Ascendemos arrodillándonos; vencemos cediendo; ganamos renunciando. Ve y vence”.
Hércules se dirige al pantano y encuentra la guarida donde mora la bestia. Dentro de una caverna en la que reina la noche perpetua se encuentra la hidra oculta. Hércules vigila la cueva esperando el momento propicio en que la bestia salga, pero en vano, ya que el monstruo permanece dentro de la fétida ciénaga. Pero Hércules recurre a una estratagema y sumerge sus flechas en brea ardiendo y las lanza directamente dentro de la cueva. Ahora si que la hidra reacciona, se abalanza sobre Hércules e intenta enrollarse a sus pies. Una y otra vez más fuerte, no más débil. Cuando Hércules lograba cortarle una de sus cabezas, dos crecían en su lugar. Entonces Hércules se acordó de lo que su maestro le había dicho: “Nos elevamos, arrodillándonos”. Así, Hércules, de rodillas sostuvo a la hidra alta por encima de él, para que el aire y la luz purificadores pudieran tener su esperado efecto. El monstruo, fuera de la oscuridad, empezó a perder su poder cuando los rayos del Sol y el contacto con el viento cayeron sobre él. Las nuevas cabezas se inclinaron desfallecidas y así Hércules pudo ver la cabeza inmortal la que cortó y enterró debajo de una roca. Con esta poderosa victoria de Hércules finaliza el relato del trabajo octavo.
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Hércules debe primero encontrar la hidra que vive escondida, el monstruo que habita dentro de las cavernas de la mente, y que se alimenta y prospera en la oscuridad de los huecos mentales.
En nuestras mentes se aloja una bestia pero su existencia no se descubre fácilmente. Ella ha tomado como residencia permanente nuestra mente y puede pasar mucho tiempo antes que descubramos que estamos alimentando y sustentando a una criatura tan feroz.
La bestia no va a salir porque ella está a gusto en su hueco, sólo la veremos si ponemos luz sobre ella, si la buscamos y la queremos encontrar como Hércules que arroja sobre ella flechas encendidas.
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Combatir a este enemigo que se esconde en nuestras mentes es ciertamente una tarea de héroes, porque cada vez que un deseo o pensamiento bajo es vencido, otro toma su lugar. En realidad Hércules hace tres cosas: él se da cuenta de la existencia de la hidra, la busca pacientemente, y finalmente la destruye. Se necesita la discriminación para darse cuenta de su existencia; la paciencia para descubrir su guarida; la humildad, para sacar a la superficie lo que encontremos y exponerlo a la luz de la sabiduría. Mientras Hércules luchó en el pantano, fue incapaz de vencer a la hidra. El truco de levantar el monstruo en el aire; esto es, trasladar el problema a otra dimensión para poder resolverlo. Con toda humildad, arrodillándose en el fango, Hércules tuvo que examinar el problema a la luz de la sabiduría. Cada cabeza de la hidra representa uno de los problemas que acosan a la persona valerosa que busca lograr el dominio de sí misma. Puede ser la comodidad, el dinero, el odio, el deseo de poder, el miedo, el orgullo o cualquier otro. La tarea de Hércules consistió en aniquilar bajo la fuerza de su voluntad a todos los bajos impulsos y energías que yacían escondidos en su mente. Una labor que aún hoy muchos estamos esforzándonos por lograr. Destapar los egoístas impulsos de nuestro subconsciente ha sido el trabajo del psicoanálisis. Esta técnica ha podido ayudar a sacar a la superficie los problemas pero a menudo se detiene en ese punto. La persona se da cuenta que un monstruo yace oculto en las zonas oscuras de la conciencia de sí mismo, pero se siente desconcertado y perplejo tratando de habérselas con este formidable enemigo. Hércules invoca una luz más brillante que la de la mente que analiza. El busca elevar su problema a una dimensión superior, y a remover perpetuamente el lodazal del subconsciente. El busca un nuevo ángulo de visión y pone su problema a la luz de su espíritu. Es así como él sometió a la bestia y como nos invita a nosotros para que también lo hagamos, si queremos luchar y vencer a esa bestia que tantos problemas nos da y que tan escondida está dentro de nosotros. Ya sabéis “los problemas de la mente nunca se pueden descubrir con la mente misma”.
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Laura.
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Los Trabajos de Hércules: Libra Los Trabajos de Hércules: Sagitario
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