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Los Trabajos de Hércules: Géminis



La leyenda nos cuenta como en una región muy alejada y de difícil acceso crecía el árbol sagrado de la sabiduría que daba unas manzanas de oro. La fama de estas dulces frutas había llegado hasta los confines de la tierra y todos deseaban poseerlas y probarlas. A Hércules se le ordena que para llegar a coger esas manzanas debe desarrollar primero el poder de buscar sin desmayo ni demasiada presteza. Para llegar a probar las manzanas de oro es imprescindible la perseverancia en su búsqueda. El maestro advierte a Hércules que en el camino hacia las Hespérides se encontrará cinco grandes pruebas y por ello deberá estar muy vigilante si no quiere fracasar.
Hércules comienza la búsqueda de las manzanas y en el camino se encuentra a Businis, el gran engañador, pues su trabajo consiste en conducir a los hombres al error por medio de palabras engañosas y de aparente sabiduría. Hércules cae en las redes de Businis, le obedece fascinado por sus atractivas enseñanzas y con ello el entusiasmo de Hércules por las manzanas se va lentamente debilitando. Su debilidad crecía y crecía hasta que el héroe se da cuenta que ésta era una de las pruebas que el maestro le había advertido y consigue romper las ataduras y se rebela contra Businis.
Hércules vuelve a reanudar la búsqueda y en su camino oye unos terribles gritos. La duda surge en su corazón pues sabe que si acude a buscar a aquel que parece sufrir terriblemente, su búsqueda se verá retrasada de nuevo. Resuelve la duda decidiéndose a ayudar a aquel que lo necesita que no es otro que Prometeo encadenado a una roca y sufriendo horribles dolores causados por unos buitres que picotean su hígado.
 


 
Hércules le libera de las rocas y prosigue Su camino sin querer demorarse más.
Hércules está más decidido y entusiasmado que nunca en su búsqueda pero un sentimiento de profunda pena le invade cuando se escucha a Atlas soportando sobre sus espaldas la carga de los mundos. El rostro de Atlas, marcado por el sufrimiento le hace olvidar a Hércules las manzanas y decide ayudar al gigante aliviándole de su carga y echándose en sus propios hombros el peso de los mundos. Entonces, extrañamente, la bola del mundo rueda dejando libres y aliviados tanto a uno como a otro.
 


Hércules llega a las Hespérides y allí se le ofrecen las manzanas de oro pues la búsqueda ya ha terminado para el héroe. Las doncellas que protegen el árbol y que le ofrecen más y más manzanas le dicen: “El camino hacia el árbol está siempre marcado por el servicio. Los actos de amor son imprescindibles en el Camino. Por eso, sal y sirve y anda por el camino de todos los servidores de aquí en adelante y por siempre jamás”.Por esto, el héroe restituye las manzanas al árbol para todos aquellos que sigan su misma ruta y regresa al lugar de donde vino.
La leyenda es clara y fácil de reconocer para todos aquellos que buscan las manzanas de oro que no son otra cosa que la verdad y la auténtica sabiduría que nace del árbol de la vida. Muchos de los que las buscamos caemos en las garras de Businis, es decir, en fascinantes y atractivas teorías que nos deslumbran por algún tiempo.
Otras veces, absorbidos por nuestras metas nos olvidamos de ayudar a aquellos que surgen en nuestro camino y no nos paramos a escucharles y aliviarles de su sufrimiento. Queremos llegar rápidamente, sin darnos cuenta que el verdadero camino es largo y de que en él hay que aprender a olvidarse de uno mismo para servir a los demás y perder de vista el egoísmo personal. Hércules tiene que sacrificarse en su búsqueda y sólo encuentra la recompensa fácil después de haber liberado a Prometeo y a Atlas.
 


En definitiva, este trabajo viene a decirnos a todos aquellos que buscamos que sólo encontraremos lo auténticamente valioso a través de actos de amor. Porque sólo el amor nos puede abrir las puertas del conocimiento imperecedero y que de verdad nos puede saciar nuestra sed de saber. Por eso, no hay libros, ni películas, ni doctrinas, ni maestros que nos puedan dar las sagradas manzanas. Sólo la fuerza de nuestros actos, sentimientos y pensamientos cargados de amor podrán darnos aquello que necesitamos para hacernos sentir realmente sabios en la Ciencia de la Vida.  


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