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Efemérides Astrológicas
La Astrología



El hombre primitivo observó el cielo y fue comprobando que la Tierra era influenciada por los movimientos de los astros, las estaciones, el clima. Poco a poco fue intuyendo la gran relación que existía entre cielo y tierra y que todo el Cosmos formaba una unidad de modo que no ocurría nada en ningún punto de éste “Gran animal cósmico”, como lo llamaba Platón, que no influyese en la totalidad de las partes, incluido el hombre.
La Astrología Occidental tal como la conocemos procede de Oriente Medio. Los primeros horóscopos completos hallados contienen ya predicciones acerca de los posibles cambios de tiempo, las cosechas, las guerras y sobre el futuro de los personajes de la realeza.
Hubo dos momentos importantes para la divulgación de la Astrología. 250 años antes de Cristo un sacerdote llamado Berosio extendió la Astrología caldea por Egipto y de allí a Grecia en donde se enriqueció con nuevos elementos. Roma asumió todo ello.
El otro momento importante fue hacia el año 200 en el que Claudio Ptolomeo, llamado “el príncipe de los astrólogos” escribió un tratado en 4 libros.
 
   
Cuando el cristianismo fue la religión oficial del Imperio romano se empezó a atacar y comenzó un lento y largo declive hasta la Edad Media.

Durante este periodo fueron los árabes quienes mantuvieron la llama y gracias a ellos y a los intercambios culturales de las cruzadas volvió a introducirse en la Europa Medieval comenzando un nuevo periodo de esplendor que hizo que se llegara a crear una cátedra en la Universidad de Bolonia. Cortes de Papas, reyes y emperadores se rodeaban de astrólogos que tenían gran influencia.
 


El famoso médico Paracelso (1500) desarrolló una teoría en donde unía medicina y astrología.   El famoso Nostradamus también médico y vidente deja constancia de sus conocimientos astrológicos en sus Centurias.  


Ciencia y Astrología caminaban juntas en ese momento pero fueron distanciándose y aunque siempre ha habido destacados intelectuales que la han tenido en consideración, ha quedado relegada a la superchería por la ciencia oficial.

Hoy en día hay un nuevo resurgir a nivel popular. En todas las revistas podemos ver horóscopos y la gente los lee, aunque luego afirman que no los toman muy en serio y no es de extrañar porque la mayoría de ellos poco tienen que ver con la verdadera Astrología.


 
   
Para hacer un verdadero estudio que permita un conocimiento del individuo real, su carácter, su vida, salud, etc., es necesaria la elaboración de la carta astral o natal, mapa del cielo en el momento en que la persona nació. Para ello se necesita el lugar, fecha y hora de nacimiento exacta. Con esto datos se traza un círculo de 360 grados dividido en 12 sectores de 30°, en cada uno de los cuales se halla uno de los conocidos signos del zodíaco. Con tablas astronómicas oficiales podremos situar los planetas, el Sol, la Luna…, en un grado correspondiente a cada signo. Ahora faltará hallar el ascendente que es un elemento muy importante en la carta y que viene dado por el signo que aparecía en el horizonte oriental en el momento del nacimiento. A partir del ascendente se calcularán 12 casas que vienen a representar aspectos de la vida del individuo. Ya tenemos el mapa dibujado y ahora comienza la verdadera interpretación, parte en donde los libros no son suficiente, aquí será necesaria la intuición, el verdadero conocimiento del lenguaje de los astros a través de la práctica para poder ver las relaciones armónicas y disarmónicas entre todos los elementos, las diferentes energías que la persona recibió al nacer y que marcarán unas tendencias, unas potencialidades a desarrollar, unas posibles experiencias a vivir.  


Pero no debemos olvidar uno de los lemas de los astrólogos que siempre repiten: “Los astros inclinan pero no obligan”.
El hombre es un ser libre que dispone de una herramienta muy poderosa para poder vivir su libertad, ésta es su voluntad. El hombre puede ir modificando su carácter y su forma de vivir. Puede elegir actuar de una manera u otra y en cada momento va creando su futuro. Algunos acontecimientos serán inevitables porque la Astrología debe entenderse dentro de la filosofía de la reencarnación y de las leyes de causa y efecto o Karma por las cuales en cada vida plantamos en cada uno de nuestros actos una semilla que ha de fructificar bien en esta vida o en otra. El hombre es libre a la hora de plantar.
Luego es bien cierto que la casualidad, el azar, no existe. Cada cosa tiene su razón de ser, su causa. Lo que libremente decidimos hacer hoy labrará nuestro futuro así como hoy somos el resultado o la consecuencia de lo que libremente hicimos en el pasado.
Por lo tanto algunas situaciones reflejadas en la carta astral deberán vivirse inevitablemente pero la actitud con la que la persona las experimente será muy distinta si comprende el papel que juega en todo ello, la lección que debe aprenderse, los cambios internos que ella, en su libertad, debe producir. Y en la comprensión de todos estos aspectos, que no es ni más ni menos que el conocimiento de uno mismo, es en lo que la Astrología resulta verdaderamente útil. De ahí que la consideremos un auténtico regalo del Cielo.
 
Eloy Para. 


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