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 | El I-Ching y La Bola de Cristal |
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Continuamos con nuestro recorrido por la historia de la adivinación y nos acercaremos otros dos famosos métodos de adivinación: EL I CHING y LA BOLA DE CRISTAL
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Es, ante todo, un compendio de filosofía oriental clásica. Un libro de sabiduría que permite conocer al hombre y al Universo y también se ha utilizado como oráculo de fácil consulta aunque no de sencilla interpretación pues está lleno de simbolismos, metáforas y poesía algo extraña para nuestras mentes occidentales. Sobre su origen se cuenta que apareció en China unos 3.000 años antes de Cristo. Primeramente se transmitió de forma oral de maestro a discípulo, luego se recopiló en un texto. Uno de sus principales investigadores fue el rey Wen, quien lo transformó en los 64 hexagramas que hoy en día se conocen allá por el año 1.066 a. C. Otros sabios que lo estudiaron y realizaron comentarios aclaratorios sobre su interpretación fueron Confucio y Lao- Tse.
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Uno de sus principales investigadores fue el rey Wen, quien lo transformó en los 64 hexagramas que hoy en día se conocen allá por el año 1.066 a. C. Otros sabios que lo estudiaron y realizaron comentarios aclaratorios sobre su interpretación fueron Confucio y Lao- Tse. En Oriente, la primera traducción de que tenemos noticia apareció impresa en París en 1881, pero no se supo comprender hasta que el misionero Richard Wilhem que vivía en China y lo había estudiado allí, lo dio a conocer demostrando que el I-Ching era un gran tratado, profundo y serio sobre el orden universal y la condición humana. La versión de Wilhem es considerada una de las mejores de entre todas las múltiples existentes y en su libro hay una introducción escrita por el psicólogo suizo Carl Jung que conocía y tenía en alta estima al I-Ching.
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¿Cómo se consulta este oráculo? Se necesitan tres monedas, da igual qué tipo de monedas sean pero se deben tener en la mano durante tres minutos para imantarlas con nuestras vibraciones mientras mentalmente se formula la pregunta deseada que ha de ser muy concreta y clara, sin ambigüedades. Las tres monedas se arrojarán y se sumarán según unos valores que le hayamos asignado a la cara y a la cruz. Así, por ejemplo, si saliesen 3 caras dará un valor de 9 y si salen 2 cruces y una cara dará 7. Si como en este ejemplo el valor total es impar marcaremos una línea entera (Yang). Si saliera una cifra par dibujaríamos dos líneas o una línea partida (Ying). Esto se hace tirando las monedas 6 veces, sumando y dibujando de abajo a arriba hasta que nos salga el exagrama respuesta que tendremos que leer e interpretar en relación a nuestra pregunta.
En cualquier librería o tienda especializada se puede conseguir un libro con información sobre este oráculo milenario.
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Como ya hemos comentado existen numerosas versiones, desde la más cercana a la original (la obra de Wilhem), hasta ediciones comentadas y adaptadas a la forma de expresarnos de nuestros días que nos facilitarán todo tipo de detalles sobre la forma más sencilla de consultar el oráculo.No es necesaria ninguna preparación ni dotes especiales para consultar el I-Ching. Cualquier persona puede acceder a esta sabiduría milenaria aunque para interpretar la respuesta será imprescindible ser capaz de mirar en lo más profundo de uno mismo con honestidad, ya que a veces la respuesta que obtendremos no será la que nos gustaría oír sino la más auténtica verdad. En cuanto a la filosofía del I-Ching podemos comentar que generalmente, las personas consideramos que lo que nos acontece depende de las circunstancias, del azar, de la buena o mala suerte. Para el I-Ching cada individuo está ligado a la totalidad cósmica por lazos sutiles. Todo lo que nos ocurre nace de esos nexos internos. El hombre llama o atrae sus circunstancias. Mediante la consulta al oráculo podremos ver qué semillas hemos sembrado y qué tipo de circunstancias atraerán. La tiniebla nace de la desarmonía y es regresando a los valores internos y a las leyes universales de la naturaleza que se hallará la luz. El I-Ching revela que es posible cambiar . No existe en él ni una línea que contenga un pensamiento negativo. Los periodos difíciles sirven para que reflexionemos sobre las consecuencias de nuestros actos y los transformemos.
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Tradicionalmente, cualquier superficie capaz de reflejar una imagen fue utilizada para estimular visiones del observador. Los griegos ya practicaban lo que se conocía con el nombre de "Hidromancia" que consistía en la lectura en las aguas de una fuente como la que se encontraba frente al santuario de la diosa Oeméter .
Para conocer el destino de una persona enferma sumergían, colgado de una cuerda, un espejo dentro de una fuente. Al sacarlo escudriñaban en las imágenes del espejo.
Los maestros de los oráculos tibetanos utilizaban un espejo de acero pulido y las visiones que en ellos obtenían eran aceptadas por todos los miembros de la comunidad de un modo indiscutible.
Los sacerdotes aztecas recurrieron a cristales hechos de obsidiana pulida y los chamanes apaches preferían los cristales de cuarzo a través de los cuales veían el estado de salud o las causas de la enfermedad del consultante.
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Pese a la aceptación popular de la adivinación mediante los cristales, o tal vez debido a ella, el cristianismo la rechazó con toda su fuerza. San Patricio amenazó con apartar de la iglesia a todo el que lo practicara. Sin embargo, en la Edad Media esta técnica continuó floreciendo, y sus practicantes utilizaban todo tipo de instrumentos para las lecturas, desde las hojas de las espadas a las uñas de las personas. En el siglo XVI fue famoso el vidente inglés John Dee (1527), quien realizó, importantes contribuciones en el ámbito científico de su época, sobre todo en matemáticas y en navegación. Este personaje utilizaba un espejo de obsidiana azteca y fueron tantas las adivinaciones que con él consiguió que la propia reina Isabel llegó a interesarse y siempre le protegió ante los que le acusaban de brujería.
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De las relaciones de J. Dee y la reina Isabel se cuenta que nació la leyenda del agente "007". Al parecer la reina le puso el apodo de "ojos" debido a su gran capacidad para adivinar o ver el futuro. A Dee le hizo gracia y comenzó a firmar la correspondencia que mantenía con la reina con dos círculos a los que añadía el número mágico por excelencia, el 7, resultando así el famoso 007 que todos conocemos. En 1896 se publicó un manual sobre la forma de utilizar la popular y de todos conocida bola de cristal. Su autor, John Melville, recomendaba consagrar los instrumentos y repetir una invocación cristiana. También aparecía en su libro una seria advertencia para los practicantes con malas intenciones "tarde o temprano reaccionará con un efecto terrible para el vidente".
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Por lo que a nosotros respecta podemos darles los siguientes consejos para una correcta utilización de la bola de cristal que podrán adquirir en cualquier tienda especializada:
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Debe guardarse en la oscuridad, hay quien la envuelve en un pañuelo o paño oscuro, siempre en el mismo lugar, evitando los cambios bruscos de temperatura. Hay que mantenerla limpia y sin rayar.
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Es conveniente que el vidente mantenga siempre una actitud amorosa, positiva, con pensamientos limpios y una mente relajada.
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La habitación deberá estar débilmente iluminada. Alrededor de la bola, sobre la mesa se colocará una tela oscura para evitar los reflejos que puedan distraer nuestra atención.
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Hay que mirar la bola a una distancia de un 30 cms. Mirar la superficie de la bola, pero también dentro de ella, a fin de eludir la visión normal e inducir la llamada "visión interior".
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No se debe olvidar que la bola sirve para concentrar la atención y con ella se desarrolla una habilidad innata.
De cualquier modo será nuestra verdadera intuición la que nos permitirá desarrollar esa visión interior.
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Historia y Adivinación (II) El Tarot
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