Plantas Medicinales
Alimentación Natural
Tratamientos Naturales
Alquimia en la cocina
Nuestro Organismo; Una planta maravillosa
Masaje en los bebés.
Expulsar El Miedo
San Miguel
Mandar ó Demandar
La Voluntad
Los Talismanes de Nueva Vibración
"Un Tiempo para tí"
DŽkhiala, Energía hacia la Luz
Rebirthing
Valor Terapeútico de las Lámparas de Cristal
Consentido con Sentido
Sabiduría.
Floreces como un Buda
Osa mayor número de veces
Alegrar la vida no arreglar la vida
Tapping
Prácticas de yoga avanzadas.
Tao te kin de Rioseco
La Inteligencia Perfecta
Efemérides Astrológicas
Sir Gawain y el caballero verde


Nos encontramos en los tiempos del Rey Arturo, con su corte, su tabla redonda y sus caballeros, todos ellos entremezclados entre la realidad y la leyenda.
 

La historia nos relata una aventura de Sir Gawain, el caballero más apuesto, valiente y audaz de toda la tabla.
 



El autobús posó en un pequeño apeadero, de una pequeña aldea, escondida en lo más intrincado del bosque. Estoy cansado, me encamino hacia la única posada, como un poco y me acuesto con idea de levantarme temprano, para dar un amplio paseo por toda la comarca.
 
   

La amanecida fue lenta y brumosa; me visto adecuadamente, con bastante ropa de abrigo; después de un frugal desayuno me dispongo, con mi cámara fotográfica al hombro, a realizar mi trabajo, que consiste en sacar buenas fotos, que se unirán después a buenos reportajes.

Comienzo a alejarme de la pequeña aldea...Un sonido, como un tintinear de campanillas atrajo mi atención.
 
   

Comienzo a alejarme de la pequeña aldea...Un sonido, como un tintinear de campanillas atrajo mi atención.

Me acerqué y vi con gran asombro un jinete montando un brioso corcel, ataviado con armadura, ropa, espada y lanza.

Me escondo entre la maleza y espero que pase junto a mí.

Mi cámara fotográfica comienza a disparar. El caballero con orgullosa planta enfila un estrecho camino por el que apenas pasan jinete y corcel. Corro con todas mis fuerzas detrás de él, le sigo...
 




En el suntuoso castillo, donde más parecía que no se dedicaban a otra cosa que a comer, un criado, un poco asustado, me trajo ropa, me las puse y me senté a la mesa, cerca del rey...

El caballero verde me desafió delante de todos, acepté y di mi palabra de caballero; el reto era justamente para dentro de un año.

Mientras transcurrió, asistí a festejos, cacerías de gamos, jabalíes y zorros, como si quisiéramos cazar la dulzura, el temperamento y la inteligencia.

Llegó la hora del desafío.

Después de un año, después de comidas, bailes y cacerías, me dirigí hacia la morada del caballero verde...

Me estaba esperando, encima de su corcel y dentro de su armadura; combatimos. En el punto más álgido del combate, desapareció.

Me quedo sólo con mi caballo, lanza y espada, no está; casi exhausto, monto en mi corcel y vuelvo hacia el castillo. En el camino de vuelta, todas las gentes salen a mi encuentro, me gritan y vitorean, como al más valiente, como al mejor.

 

Llaman a la puerta, me despierto un poco sobresaltado, me visto, con bastante ropa de abrigo.

Mientras estoy esperando el autobús, oigo comentar que por aquellas tierras, en otros tiempos, vivían y luchaban los caballeros de la tabla redonda.

Vivían y luchaban las fuerzas mágicas. Vivía un gran Rey, con un gran mago, y esa magia, todavía, en estos tiempos, está viva y se convierte en árboles, en bosques, en casas y, en muchos casos, en algún autobús.
 
Miguel Marín. 


Rayo de Luz
"Muray, el príncipe bueno"