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El Español

El Español:

Un hombre de negocios norteamericano estaba en el embarcadero de un
pueblecito costero de España cuando llegó una barca con
un solo tripulante y varios soberbios atunes.

El norteamericano felicitó al español por la calidad del pescado y le
preguntó cuánto tiempo había tardado en pescarlo.

El español replicó: ¡Oh! Sólo un rato.

Entonces el norteamericano le preguntó por qué no se había quedado más
tiempo para coger más peces. El español dijo que ya tenía suficiente
para las necesidades de su familia.
- El norteamericano volvió a preguntar:
¿Y qué hace usted entonces con el resto de su tiempo?
 
   


- El español contestó: - Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, duermo la siesta con mi mujer, voy cada tarde al pueblo a tomar unas copas y a tocar la guitarra con los amigos. Tengo una vida plena y ocupada, señor.

- El norteamericano dijo con tono burlón:

- Soy un graduado de Harvard y le podría echar una mano. Debería dedicar más tiempo a la pesca y con las ganancias comprarse una barca más grande. Con los beneficios que le reportaría una barca más grande, podría comprar varias barcas. Con el tiempo, podría hacerse con una flotilla de barcas de pesca. En vez de vender su captura a un intermediado, se la podría vender al mayorista; incluso podría llegar a tener su propia fábrica de conservas. Controlaría el producto, el proceso industrial y la comercialización. Tendría que irse de esta aldea y mudarse a Madrid, luego a Los Ángeles y finalmente a Nueva York, donde dirigiría su propia empresa en expansión.
 
 
     
     


- Pero señor, ¿cuánto tiempo tardaría todo eso?

- De quince a veinte años.

- Y luego ¿qué?

- El norteamericano soltó una carcajada y dijo que eso era la mejor parte:

- Cuando llegue el momento oportuno, puede vender la empresa en bolsa y hacerse muy rico. Ganaría millones.

- ¿Millones, señor? Y luego ¿qué?

- Luego se podría retirar. Irse a un pequeño pueblo costero donde podría dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con sus nietos, echarse la siesta con su mujer e irse de paseo al pueblo por las tardes a tomar unas copas y tocar la guitarra con sus amigos.


 
 
     
"MERECE LA PENA LEERLO CON ATENCIÓN PORQUE PARECE QUE HAY ALGO EN LO QUE NOS ESTAMOS EQUIVOCANDO"      


Hompez
Orlán