Plantas Medicinales
Alimentación Natural
Tratamientos Naturales
Alquimia en la cocina
Nuestro Organismo; Una planta maravillosa
Masaje en los bebés.
Expulsar El Miedo
San Miguel
Mandar ó Demandar
La Voluntad
Los Talismanes de Nueva Vibración
"Un Tiempo para tí"
DŽkhiala, Energía hacia la Luz
Rebirthing
Valor Terapeútico de las Lámparas de Cristal
Consentido con Sentido
Sabiduría.
Floreces como un Buda
Osa mayor número de veces
Alegrar la vida no arreglar la vida
Tapping
Prácticas de yoga avanzadas.
Tao te kin de Rioseco
La Inteligencia Perfecta
Efemérides Astrológicas
Masaje en los bebés.

 

El masaje para niños, se le conoce comunmente con el nombre de “Yhandala”.

El origen proviene de la India, donde un obstetra, el Dr. Frank Leboyer, estuvo observando detenidamente cómo una madre masajeaba a su bebé.

El médico, quedó fascinado con la fuerza y energía de los movimientos y los beneficios que éstos le aportaban al niño, que decidió importarlo hacia Occidente, y dar el nombre, a toda esa secuencia de movimientos y maniobras, de aquella mujer a quien había observado.

El masaje en el cuerpecito del bebé es lo más apropiado para conectarte con tu hijo y demostrarle tu afecto y cariño.
Todos los seres humanos tenemos y sentimos la necesidad de ser acariciados, tocados, mimados.....y los bebés sienten esa necesidad de una manera muy especial, pues para ellos el contacto les tramite el mensaje de que el mundo es un lugar seguro y acogedor.

Todas las madres instintivamente acariciamos al bebé, eso les da seguridad, calor y crea un lazo afectivo entre madre-hijo que resulta terapéutico y curativo, de ahí la importancia de aprender y practicar este tipo de masaje.

En la India, las madres practicaban este contacto íntimo con el bebé, desde el preciso momento en que nacían. Consiste en un frote profundo a la vez que suave, se trata de acariciar la piel del bebé, transmitiéndole toda nuestra energía, afecto y amor, y recibiendo a su vez, la ternura que él proporciona.

Estos masajes resultan terapéuticos ya que estimulan todos los sentidos del bebé: su sistema nervioso, circulatorio, respiratorio, digestivo y endocrino, proporcionándole seguridad y la sensación de una relación inter-activa.
 



El cerebro del bebé, es un verdadero rompe-cabezas en pleno proceso de construcción... sus piezas son infinitas.

Cada sonrisa, cada mirada, cada caricia, cada gesto paterno, cada juego, cada canción de cuna, es la base estructural de sus nuevas conexiones neuronales y van despertando y estimulando así, cada una de las capacidades y aptitudes del bebé.

Los primeros años de la vida del niño, son como la arcilla, cada marca que dejemos quedará impresa en él por el resto de su vida y formará la base y los cimientos de su formación y personalidad...
El estímulo del tacto en el bebé, es fundamental pues activa todos los sistemas y liberan hormonas que permiten un más sano y armónico crecimiento.

Las maniobras, son muchas y variadas, pasando desde la cabeza, rostro, cuello, hombros, brazos, pecho, piernas y principalmente los pies, donde como bien sabemos, se encuentran todos los puntos y centros vitales del ser.

Los movimientos serán realizados con suavidad pero con firmeza. Debe haber movimientos de compresión y también estiramientos.
 



El bebé ha de estar desnudo, en un ambiente cálido, tranquilo, placentero, armonioso y en lo posible con una suave música de fondo.

No deben durar más de 15 a 20 minutos, y el masajista ha de estar atento a la reacción de aceptación o molestia del niño y detenerse a la menor muestra de desagrado o cansancio.

Resulta interesante utilizar un suave aceite aromático, para que el roce y el masaje sean más placenteros y de este modo, nos beneficiemos de las propiedades de los aceites.
 

Nydia R . Di Mauro