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 | Floreces como un Buda |
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¿Qué es entonces lo que hay que practicar? Sentirse más y más a gusto. Estar más aquí y ahora. Estar más en acción. Estar menos en actividad. Estar más y más vacío, hueco, pasivo. Ser más y más un observador. Indiferente, sin esperar nada ni desear nada. Estar contento consigo mismo tal como se es. Estar gozoso. Y entonces, en cualquier instante, cuando las cosas maduren en su momento preciso, floreces como un Buda. Osho.
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¿Qué es entonces lo que hay que practicar?
Cuando pensamos en practicar algo, a nuestra mente acude la idea de la aplicación de un método, de una fórmula, la cual a base de repetir, esperamos que nos enseñe algo, lograr algo. Pero, si bien esto es así para ciertas cosas, relacionadas con el mundo físico, concreto, material, no lo es cuando se trata de la vida interior, espiritual, donde la respuesta ha de responder al momento presente y en donde buscar un objetivo -siempre marcado por la mente que vive en función del tiempo- no tiene sentido.
La Vida provee a cada ser vivo de una fuerza llamada a procurar su crecimiento. Pasa con las plantas, con los animales y también con el hombre. Esa fuerza interna nos empuja hacia nuestro pleno desarrollo; tiene sus leyes, sus tiempos, su propia manera única y auténtica de realizar su cometido. Esas leyes no son las mismas que rigen el mundo gobernado por nuestra mente, la cual es la herramienta con la que manipulamos y ejercemos nuestra influencia sobre el mundo material. Nuestro gran problema radica en que mezclamos ambos mundos.
La mente y sus recursos -métodos, técnicas, fórmulas- no pueden ir más allá de su propio nivel, para el cual sí son válidos. Para sintonizar con esa fuerza interna y colaborar con ella hemos de aprender a fluir en ella, a dejarnos manejar por ella, ponernos en sus manos. Entonces "practicar" deja de ser sinónimo de "repetición", para serlo de "entrar en acción"
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Pero para que todo esto pueda ocurrir hemos de darnos cuenta de la importancia de vivir en el "aquí y ahora", sintiéndonos a gusto con lo que somos y tal como somos, porque si pretendemos ser distintos basándonos en nuestra mente, sus ideas, prejuicios, modelos, o condicionamientos, el resultado será una lucha continua sin fin.
La mente sólo podrá crear una caricatura de lo que, en realidad, somos.
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La actividad es movimiento de la mente. Para ello acude a su archivo de conocimientos, vivencias, experiencias, conclusiones, etc. y los aplica de manera sistemática. Si bien esto es muy útil para realizar tareas de orden cotidiano, técnicas, laborales, domésticas; hay otras facetas de nuestras vidas, para las cuales esta actividad nos imposibilita vivir con su frescura el momento presente. Estar más en acción significa estar al cien por cien libre de cualquier juicio previo para de esta manera tener disponible todo nuestro potencial y que lo que surja sea realmente nuevo. Vivir así deja a un lado esa monotonía de la que solemos quejarnos y que no tiene que ver con aquello que hacemos sino con cómo lo vivimos.
Estar más y más vacío, hueco, pasivo. Nuestra mente es un auténtico cajón de sastre en el que metemos todo. En un principio nuestro egoísmo nos hace llenarla de intereses, estrategias y artificios en busca del bien personal. Luego nuestro sentido de la moral nos lleva a querer modificar esto y pretendemos cambiar y para ello seguimos metiendo en la mente ideas, juicios, opiniones, pensando que son más "elevadas". ¿Pero no es acaso el mismo perro con distinto collar?
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Ser más y más un observador
Indiferente, sin esperar nada ni desear nada. No es más que cuestión de "mirar", ni siquiera es importante lo que se mira, lo importante es la acción de mirar. Cuando pensamos que lo que se mira es lo importante, normalmente es porque queremos hacer algo con ello, y ahí tenemos de nuevo a la mente dispuesta a complicarnos la vida. Simplemente Vivir: ese es el sentido de la Vida, lo demás no son más que juegos de la mente.
Estar contento consigo mismo tal como se es.
Estar gozoso.
Lo primordial no es "cómo soy": si soy alto o bajo, bueno o malo, egoísta o generoso; lo primordial es que "Soy". Mi simple cualidad de "Ser" es lo importante. Cuando simplemente "Soy" no existe ningún interés personal, no quiero conseguir algo, ni bajo ni elevado, ni material ni espiritual, simplemente "Soy", y en ese momento no tiene ninguna cabida aquellos comportamientos que denominamos -negativos-, no porque nos esforcemos en no tenerlos, simplemente no aparecen. Y en tal caso, vivir es un gozo.
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Y entonces, en cualquier instante, cuando las cosas maduren en su momento preciso, floreces como un Buda.
Repetimos simplemente lo dicho más arriba: La Vida provee a cada ser vivo de una fuerza llamada a procurar su crecimiento. Pasa con las plantas, con los animales y también con el hombre. Esa fuerza interna nos empuja hacia nuestro pleno desarrollo; tiene sus leyes, sus tiempos, su propia manera única y auténtica de realizar su cometido.
Lo más sensato será dedicarnos a Vivir y dejarla a ella realizar su labor.
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Sergio.
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