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Sabiduría.

¿Cuántas veces hemos oído la frase si no aprendes por las buenas lo harás por las malas?
Como siempre la sabiduría está en las palabras, aunque a veces las usemos duramente.
 
Ésta es la realidad, a esta vida venimos a aprender, o mejor dicho a desaprender: toda la información que queda registrada en nuestra memoria, recuerdos de nuestra historia como humanos, recuerdos propios de nuestros antepasados, todo lo que hemos acumulado en nuestra memoria energética, todo aquello que queremos reeditar, porque no se ajusta a lo que nuestra alma es.

Toda esa memoria ha dado forma al cuerpo que tenemos cada uno y causa nuestras experiencias.

Somos un cúmulo de patrones aprendidos que repetimos una y otra vez, patrones mentales, conductuales, de los que no somos conscientes, y sin embargo rigen nuestra personalidad: el miedo de nuestros abuelos a la escasez, la falta de autoestima de una madre porque creció en un entorno machista, el miedo al abandono de un tío que siempre está llamando la atención de su entorno, la autoexigencia de un padre al que siempre comparaban con la capacidad de su hermano… , todos los sentimientos de una familia son absorbidos por los niños que aprenderán a relacionarse con el mundo con los mismos patrones que siguen sus seres queridos.

Por tanto todas las experiencias que nos suceden son oportunidades para aprender, y nos sirven para la evolución global y personal, y nosotros siempre respondemos de manera perfecta, porque tenemos dos formas a escoger: a través de la Sabiduría de la Sombra o de la Sabiduría de la Luz.
 




A través de la Sabiduría de la Sombra nos resistiremos a las situaciones que se nos presentan, las sufriremos preguntándonos ¿qué he hecho yo para merecer esto?

Nos dejaremos llevar por las emociones aprendidas, sin analizarnos ni asumir nuestra responsabilidad, ni tomar nuestro poder personal, pero las viviremos igual y nuestra alma hará su aprendizaje de una forma más pesada.

Desde la Sabiduría de la Luz veremos cada acontecimiento como un nuevo reto, una nueva lección que nos hará más sabios y una nueva oportunidad de aportar amor.

El cerebro es un órgano en constante evolución lo que significa que lo podemos moldear, igual que trabajamos los músculos para que se fortalezcan, igual podemos establecer rutinas para entrenar nuestra mente y modificar los comportamientos que queremos cambiar o mejorar.
 


En el caso de nuestro cerebro el ejercicio o la rutina que tenemos que practicar es la atención, no dejar que se disperse, elegir lo que pensamos en cada momento y no dejar que el piloto automático tome el control.

Las emociones también son pensamientos, así que reeducando nuestra mente alcanzaremos también estabilidad emocional.

Hemos aprendido a sentirnos molestos cuando alguien no nos saluda, o nos grita al dirigirse a nosotros, o no es lo suficientemente cortés o no actúan cómo nosotros esperamos….y siempre nos enfadamos o molestamos o disgustamos una y otra vez sin detenernos a pensar, dejamos que el piloto automático dirija nuestra mente y nuestro comportamiento siempre es el mismo, una y otra vez.

La respuesta correcta siempre es el amor, tomemos el control de nuestra mente y ante cualquier situación preguntémonos ¿qué haría el amor en esta situación?

No somos los acontecimientos ni las reacciones, nuestro fin es la unión con el Amor, y experimentando lo que no somos (los enfados, los disgustos…) podemos darnos cuenta de lo que sí somos: aprendices del amor.

Si aceptamos la vida y abandonamos la resistencia nos volveremos fuertes para dar amor y apoyo a los compañeros de viaje que nos vamos encontrando cada día y desde ahí cambiar la realidad y hacer más ligera y agradable esta aventura que es la vida: cuando alguien percibe que se le trata con amor devuelve amor y desde ahí vamos sumando seres de amor que van iluminando el sendero, cuanto más amor individual sumemos antes será el reencuentro con la Totalidad, con aquello que sí somos.

“Vivir las experiencias que nos ofrece la vida será obligatorio, pero sufrirlas o gozarlas es opcional”
 
 
Matthieu Ricard.