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La Relajación. (3ª parte)




Esta frase, anteriormente citada, habla por sí sola de la relación tan estrecha entre nuestra forma de respirar y nuestra actitud ante las diferentes y cambiantes situaciones de nuestra vida diaria.

Nos guste o no nos guste, la mayoría de las personas en los países llamados “desarrollados” estamos afectados, en mayor o menor medida, por ese conjunto de síntomas desagradables que se denomina de una manera general estrés.

Muchos dolores articulares o musculares, tensiones musculares, dolores de cabeza, estados de ansiedad, cuadros de hipertensión, insomnio, problemas digestivos, depresión, cansancio crónico y falta de concentración, son entre muchos otros, algunos de los síntomas que pueden estar asociados al estrés.

Esta situación sostenida en el tiempo, como suele ocurrir muy a menudo, somete al cuerpo físico a un desgaste energético y vital exagerado creando así, un campo de cultivo ideal para la aparición y desarrollo de muchas enfermedades.

Problemas económicos y laborales con todas las preocupaciones que ello nos genera, malas relaciones familiares, la educación de nuestros hijos, las múltiples responsabilidades que tenemos, la falta de tiempo libre para el ocio etc., unido a nuestra particular forma de afrontarlos, nos llevan a miles de personas a desarrollar en nosotros este estado, a veces más emocional que físico, denominado estrés.

En relación a la respiración es interesante darnos cuenta por nosotros mismos mediante la auto-observación que a medida que el estrés aumenta en nosotros, nuestra respiración se va haciendo cada vez más corta y más rápida, de forma que vamos a inhalar menos oxigeno, cuanto más nos vayamos agitando.

Con el menor aporte de oxigeno a nuestra sangre y el aumento por tanto de anhídrido carbónico en ella, pronto aparece el cansancio y todo nuestra musculatura que sostiene nuestra columna, cede al peso de nuestro cuerpo, ocasionando que la espalda se encorve y presione nuestros pulmones y órganos internos, lo que nos lleva a un circulo vicioso donde el normal y saludable acto de la respiración no se puede realizar de una manera natural y beneficiosa para todo el organismo.

El cerebro también, al no recibir las cantidades adecuadas de oxigeno, comienza disminuir su rendimiento originando falta de concentración y somnolencia.

Por todo esto, es muy importante aprender a respirar adecuadamente y realizar ejercicios sencillos de forma frecuente. Una respiración adecuada nos ayudara a lograr un estado mas positivo para hacer frente a los perjudiciales síntomas del estrés, a gestionar mejor nuestras emociones, calmar nuestra mente y conseguir un estado más consciente y relajado en nuestro diario vivir. Además dentro de los ejercicios de relajación, como irás comprobando, la respiración juega un papel muy importante.


¿Cómo Respirar?

Puede parecer absurdo plantear esto, ¿verdad? Ya que lo hacemos desde que nacimos y lo haremos hasta el último de nuestros segundos de vida. Sin embargo puede interesarte saber, que la forma natural de respirar es utilizando principalmente, la parte baja de los pulmones y trabajando con el diafragma. Es la forma en que respiramos cuando estamos relajados o tranquilos, es la forma natural de respirar que tienen los niños…

Si te observas cuando estas estresado, nervioso, irritado, impaciente, preocupado o con estados negativos parecidos, verás que no respiramos con la parte baja de los pulmones, (denominada, respiración abdominal) sino que mas bien “medio respiramos” sólo con la parte más estrecha de los pulmones es decir la parte media y alta (a veces sólo con la parte alta, alzando en este caso un poco los hombros y tensando nuestra espalda) y realizando inspiraciones cortas y poco profundas.

Esta forma, casi siempre agitada, de respirar produce una deficiente oxigenación. En esta situación la zona del abdomen y el diafragma se encuentra tensionada, impidiéndonos respirar adecuadamente y bloqueando nuestro plexo solar, y los órganos relacionados con esa zona de nuestro cuerpo.


Aprender y manejar una respiración profunda nos ayudará a conseguir estados de mayor relajación, permitiendo que músculos, nervios, células, órganos y el sistema nervioso puedan realizar sus procesos con mayor armonía y eficiencia, con una disminución de sus tensiones musculares y emocionales una mejor circulación sanguínea y linfática y una mente más clara y eficiente. El resultado será una mejoría en la salud general.

Por todo ello te invitamos a tratar de hacerte consciente de cómo respiras en tu diario vivir y en ese momento cambiar voluntariamente ese ritmo de respiración agitada, por otro ritmo más profundo y natural. Lleva tu atención a la zona situada por debajo de tus costillas y trata de relajar esa zona del abdomen. Inhala lentamente y observa como trabaja el diafragma, ensanchado la zona baja de tus pulmones y llevando gran cantidad de oxigeno a tu organismo. Puedes poner una mano en el abdomen y respirar unos minutos comprobando así, como respiras también con esta zona de los pulmones.

Te ayudara todo esto a relajarte, a tomar conciencia del momento presente, y a devolverte un poco de paz dentro de quizás tu ajetreada vida diaria.

También existen muchos ejercicios que contribuyen a mejorar nuestra respiración y por tanto otros ritmos, como lo son el Yoga, el Tai Chi, Pilates, las Artes Marciales en general, cualquier actividad aeróbica como bicicleta, aeróbic, correr , subir a la montaña, nadar, etc.


Martín Martínez.



 



La Relajación.( 2ª Parte)
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