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 | Recuperando nuestra farmacia natural |
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A menudo pienso en todas aquellas personas que viven en lugares en los que no tienen acceso a medicinas, apartados en las montañas, donde los médicos tardan mucho tiempo en acudir…
O también en tiempos de guerra donde todo está desestructurado y las víctimas están en las calles con numerosas heridas, sin nada para el dolor, sin una medicación para paliar las infecciones…y me doy cuenta lo acostumbrados que estamos muchos a tener a mano la farmacia, el herbolario, cualquier cosa que necesitemos para atajar rápidamente el dolor, o la infección.
Si de pronto esto desapareciese… ¿Tendríamos recursos propios para solucionar al menos problemas no tan graves?
¿Pensamos en los recursos sencillos y caseros que pueden ayudarnos en momentos de apuro de manera rápida y eficaz?
¿Recordamos nuestra farmacia natural de la que la tierra nos provee y que muchas abuelas todavía utilizan?
Hay numerosas plantas y productos con propiedades increíbles que ni siquiera sabemos. Estamos desnaturalizados y no conocemos nuestra propia casa ni lo que hay en ella y que es la Tierra, a la que deberíamos recurrir mucho más a menudo, cuidar y respetar.
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Hablando con una amiga que vive en San Francisco, comentábamos las condiciones en las que viven en Estados Unidos, donde si quieres curarte tienes que disponer de bastante dinero o estar guardando toda tu vida para que en un momento dado alguien te atienda médicamente.
Ella hace durante el año algunas incursiones al desierto y están aprendiendo a conocer las plantas que crecen allí y las propiedades curativas que tienen para poder hacer uso de ellas.
En las montañas de México mi cuñada Victoria ha estado atendiendo a esas gentes que no tienen acceso a médicos y viven aislados y en la pobreza, y ha aprendido a llevar partos, de la forma más natural posible.
Las mujeres cuando van a parir se retiran y se ponen en cuclillas hasta que nace el bebé y un sinfín de detalles y anécdotas que ahora no voy a relatar aquí, pero que te hacen pensar en que hemos perdido algo...
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Hemos perdido la cultura de la prevención, la capacidad de escuchar nuestro cuerpo que nos habla constantemente ( y también de hacerle caso), hemos perdido los conocimientos ancestrales que nos brinda la naturaleza…
Puede que haya quien piense que son otros tiempos y no hay necesidad de ello, que aquí no vivimos apartados en las montañas. Si, puede ser que ahora nos toque vivir esto, pero nadie conoce el mañana, los tiempos hoy cambian rápidamente y la crisis que estamos ya viviendo es posible que nos obligue a buscar otros recursos más sencillos y naturales, al menos para las pequeñas cosas.
Y es posible también que nos enseñe a querernos y conocernos más para evitar llegar a sufrir ciertas enfermedades o dolencias que han sido provocadas por negligencia, dejadez o desconocimiento.
Por todo ello quisiera empezar a desempolvar esta sabiduría de la abuela, estos remedios naturales y caseros para aquel que quiera, pueda tener una solución rápida a sus molestias cotidianas y a lo mejor más…
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Primeros auxilios para quemaduras leves:
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Sumerge donde te has quemado rápidamente en agua fría durante diez minutos, o cualquier otro líquido helado.
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Cubre la quemadura con una gasa esterilizada, o un trapo limpio y absorbente. Si hay ampollas no hay que reventarlas.
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Aloe Vera:
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Es conveniente tener una planta de aloe en casa en una maceta (que tenga más de 3 años), y en estos casos cortar un trozo de hoja, abrirla y aplicar el gel sobre la quemadura, siempre y cuando ésta no esté con pus o sea de mayor gravedad.
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Miel:
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Unta miel sobre la quemadura, ayuda a sanar más rápido y calmar el dolor.
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Vinagre de manzana:
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Aplicar vinagre sobre el área afectada. Siempre sobre quemaduras leves, que no requieran atención médica.
Para evitar las ampollas, cubra la quemadura con la telilla transparente de la cebolla.
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Cremas y pomadas naturales:
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La famosa crema de Beranga es un remedio de los más eficaces, incluso en quemaduras provocadas por radioterapia.
La Crema de Rescue del Dr. Bach es otra buena opción. Se encuentra en herboristerías.
Pasta de Bicarbonato de sodio: Mezclar una cucharadita de bicabornato de sodio con una o dos claras de huevo hasta formar una pasta y aplicar sobre la quemadura.
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Aromaterapia: "Aceite de Lavanda"
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Aplicar aceite de lavanda a la quemadura y cubrirla con una gasa, asegurándola con esparadrapo. Aplicarlo de nuevo cada dos horas durante 24 horas. Si al cabo de ese tiempo no ha cicratizado, aplicar 6 gotas de aceite de lavanda y 2 de aceite de geranio mezcladas con una cucharadita de aceite de almendras dulces.
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Cruz Vázquez.
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Tratamiento Natural de la Enfermedades ¡Ya es verano! Equilibremos el elemento fuego.
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