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El estómago es una parte del cuerpo donde además de digerir los alimentos, digerimos nuestras emociones, digerimos la vida. Hoy la mayoría de las personas padecen molestias estomacales, y hasta la persona más sana parece no librarse de esas manchas en el iris que enturbian la zona que rodea la pupila. Nos dice la medicina oriental que cuando las ondas que provienen del meridiano del estómago son demasiado poderosas, la persona está a menudo sobrexcitada mentalmente y tiene sueños agitados, impaciencia…

Cuando las ondas son demasiado débiles, aparecen la tristeza, las lágrimas, la depresión, la timidez y los pies fríos. Los asiáticos llaman al estómago el “granero” del cuerpo. Si estamos disgustados, llenos de miedo, nuestro estómago no funcionará bien y la alquimia, la transformación de lo que ingerimos en energía no se realizará adecuadamente, por lo que nuestra vitalidad física y psíquica se irá reduciendo.

Según opina Louise L. Hay, autora del best-seller “Usted puede sanar su vida” los problemas de estómago nos indican que hay cosas en nuestra vida que no podemos digerir, hay un miedo a afrontar ideas nuevas o asimilar circunstancias distintas y cambios.

Todo ello nos indica la importancia vital que tiene el buen o mal uso de nuestra mente, la importancia vital de nuestros pensamientos y de nuestros actos a la hora de lograr un equilibrio psíquico y físico.

Además de esta parte psicológica, también es imprescindible revisar qué calidad posee la materia prima con la que alimentamos nuestro cuerpo y qué hábitos tenemos. Nuestro cuerpo es la herramienta que tenemos para vivir la vida y debemos amarla, cuidarla y limpiarla para poder vivir rebosantes de salud y alegría.
 


Flatulencias:


Es un mal común hoy en día. Las causas por las cuales aparecen son debido a una mala masticación de los alimentos, al estrés que hace que comamos velozmente y con un exceso de preocupaciones.

También puede existir una alteración en el hígado y la vesícula biliar o inflamaciones del páncreas.

La medicina natural a través de la fitoterapia, la digitopuntura y otras terapias logra restablecer en la mayoría de los casos el equilibrio perdido.

¿Qué infusiones tomar en este caso?

Nos vendrán bien las plantas carminativas y digestivas como el hinojo, el comino, el anís…
 


Hinojo:


Se vierte un cuarto de litro de agua hirviendo sobre una cucharada de semillas de hinojo trituradas.

Se deja reposar 10 minutos y se cuela. Beberemos varias tazas al día.
 


Comino:


Es el carminativo más efectivo. Verter un cuarto de litro de agua hirviendo sobre una cucharada de semillas de comino trituradas.

Dejar reposar 10 minutos y colar. Beber 3 tazas al día bien calientes.

Como ya sabréis también la manzanilla y la menta son buenas en estos casos.
 


Digitopuntura:


Las flatulencias dice la medicina occidental que son debidas a la fermentación de los alimentos en el tracto digestivo.

Según la medicina china hay un estancamiento de calor húmedo y una desarmonía entre el hígado y el bazo que produce gases.

Habrá por tanto que regular éstos y eliminar el calor húmedo.
 



Punto 1: Se localiza en el arco interno del pie, justo debajo de la base del primer dedo.

Lo dispersaremos para regular la zona media del cuerpo, calmar el estómago y eliminar el calor húmedo.
 
   

Punto 2: En el dorso del pie, entre el 1° y 2° dedos, donde afloran los huesos. Regula la circulación de Qi y tranquiliza el hígado.
 
   

Punto 3: Cuatro dedos por debajo de la rótula y por fuera de la tibia. Dispersar para eliminar los gases y la humedad y estimular la circulación.
 


Ardor de Estómago:

El ardor de estómago suele producirse por un exceso de comida, puede aparecer también cuando hay una gastritis o una úlcera.

En un caso agudo viene bien tomar tierra medicinal, arcilla preparada que posee grandes efectos curativos que comentaremos en otro momento. Si les puedo adelantar que pueden tomar 3 cucharaditas de café de arcilla por las noches hasta que desaparezca.
 


Fitoterapia:



Mezclar: raíz de angélica, tila, orégano, valeriana y espliego; echar una cucharada sopera de esta combinación por taza de agua caliente.

Tomar 2 infusiones al día, después de las comidas. Masticar cuidadosamente y despacio y no beber líquidos durante las comidas.

Otras plantas maravillosas son el regaliz (tomarlo deglicirricinado, si uno padece hipertensión), que es un poderoso antiácido, la manzanilla, la pasiflora y el sello de oro.

La uña de gato limpia y cura el tracto digestivo, aunque no debe tomarse durante el embarazo. El zumo de aloe vera, medio vaso diario, ayuda a reducir el ácido estomacal.


 


¿Qué alimentos nos ayudan y cómo cocinarlos?

Además de estas terapias que acabamos de ver, es muy importante seleccionar bien los alimentos que comemos y cocinarlos adecuadamente. Vamos a darles unos pequeños y sencillos consejos:  


Bebida:  Evitar las bebidas enlatadas que contienen mucho azúcar y mucha química. El café es más digestivo si se hierve (al contrario que el café de filtro). En caso de úlcera no debe tomarse, tampoco el descafeinado.  


Cocinando Sano:

Todos estos consejos ayudarán a que nuestro cuerpo se sienta mejor y aprovechar al máximo la energía que nos proporcionan los alimentos y los regalos que nos ofrece la naturaleza.  


No poner las verduras y ensaladas durante mucho tiempo en remojo, pues pierden todas las vitaminas solubles, todos los minerales y oligoelementos.
El alimento crudo se prepara poco antes de ser consumido, pues si se deja cortado pierde gran parte de su valor nutritivo por el contacto con el oxígeno.
Las verduras y patatas, rehogarlas con poca agua, y no dejar que hierva demasiado y se vuelva demasiado blanda, pues pierden las vitaminas.
Añadir el aceite y la sal después de haber hervido la verdura. La sal añadida al agua, extrae muchos elementos nutritivos de los alimentos. Freír los alimentos es el peor procedimiento para cocinar.
Cocinar siempre que se pueda a fuego lento, como hacían nuestras madres o abuelas. La cantidad de alimento ingerido nos la debe proporcionar nuestro propio apetito, el cuerpo habla y nosotros debemos aprender a escucharle.



En cuanto a las malas combinaciones alimenticias hay muchos libros escritos y no siempre se ponen de acuerdo. Pero hay 2 ó 3 importantes y sencillas que deberíamos respetar:

1º Comer lo crudo antes de lo cocinado.

2º La fruta, tomarla alejada de las comidas, bien antes de comer o bien a media tarde. Estas no deben mezclarse con las ensaladas.

3º No mezclar frutas dulces con ácidas.


Verduras:

Son un tesoro para nuestra salud, contienen en grandes cantidades oligoelementos y sustancias básicas en abundancia. Las más digestivas son las verduras de hoja, así como las patatas y zanahoria.

Es muy importante comer un primer plato de alimento crudo que sacia un poco el hambre y prepara al estómago para el siguiente plato. Hay una gran variedad de ensaladas de crudos que se pueden encontrar en casi todos los libros de cocina vegetariana y para los más creativos se abre un amplio margen para experimentar con multitud de hierbas salvajes.

 


Existen muchas hierbas que brotan en los campos y se desperdician por no conocer sus propiedades y las posibilidades culinarias que tienen; el diente de león es un magnífico depurativo y se puede comer en ensalada, la ortiga aumenta la secreción renal y contiene mucha vitamina C, el helecho común, del cual se recogerán las frondes muy tiernas aún enrolladas, se preparan como las verduras o como los espárragos, pero también se conservan en vinagre como las alcaparras.

En algunos lugares se explota el contenido en potasio de las raíces.
 


Frutas:


De las frutas comeremos las correspondientes a las estaciones y que no estén verdes.
 


     
   
  Cruz Vázquez.   


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