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Vamos a tratar de explicar diversos tratamientos naturales que podrían resultar beneficiosos y útiles si nos encontráramos ante una quemadura, esto es una lesión de la piel producida por fuego, por el sol, por alguna sustancia líquida como agua o aceite hirviendo o incluso por el empleo de algún producto tóxico.

Las quemaduras se clasifican en varios grados, según la intensidad de la lesión de los tejidos orgánicos:
 


QUEMADURAS DE PRIMER GRADO:

La piel aparece hinchada y enrojecida y hay dolor, a veces intenso. Todos las hemos padecido alguna vez y son inofensivas siempre que la zona corporal dañada no sea muy extensa. Estas son las más fácilmente tratables en casa sin necesidad de acudir a un médico.

Es importante colocar la zona afectada en agua fría lo antes posible o incluso aplicar cubitos de hielo para evitar, de esta manera, la formación de ampollas.

También resulta muy efectiva la aplicación de compresas de dos tercios de agua fría y un tercio de vinagre. Estas compresas se aplicarán durante al menos diez minutos o bien hasta que desaparezca el dolor.

No debemos olvidar que toda quemadura representa una inflamación de los tejidos por lo que el tratamiento debe ser desinflamante para evitar el estancamiento sanguíneo, tanto para quemaduras de fuego como de sol.

Si la quemadura es leve y pequeña nos puede servir el presionar el lado cortado de un puerro sobre la misma o bien aplicar el jugo de un pepino.

 
   
   


Si la quemadura es algo mayor después de aplicar agua fría es conveniente poner directamente sobre la piel dañada una cataplasma de patata cruda rallada que deberá renovarse cada 3 ó 4 horas o bien zanahoria rallada con su piel que cambiaremos cada hora.

La cuajada de leche constituye un gran desinflamante que puede sustituir a las cataplasmas de patata y zanahoria y mantiene su acción durante unas 9 horas.

Uno de los mejores calmantes que existen y que es muy recomendable tener siempre en nuestro botiquín natural es la arcilla.

Si se dispone de cataplasmas de arcilla ya preparados deberán aplicarse inmediatamente para evitar el dolor y las ampollas.

Si no los tenemos preparados lo haremos disolviendo la arcilla con un poco de agua fría y formando una capa de 2cm de espesor. Habrá que renovarlo cada hora y media.

Otro remedio posible lo constituyen las hojas verdes frescas de verduras como la col, lechuga, acelga, etc.

Muy útil para curar y aliviar el dolor de las quemaduras resulta el aceite de hipérico que deberá tenerse previamente preparado y se aplicará con un algodón empapado con el que frotaremos cuidadosamente la superficie quemada. Es esta una planta que crece junto a los setos y en las riberas frescas. Se prepara de la siguiente forma: Se echan 100g de sumidades floridas de hipérico fresco en un litro de aceite de oliva. Se tapa muy bien la botella y se deja durante unos cuarenta días en un lugar fresco moviendo la botella todos los días, a fin de que la hierba se empape bien en el aceite. Pasados los cuarenta días, se filtra el aceite y exprime bien el poso final de la operación. Después se guardará este aceite en botellitas pequeñas para que cada una valga para un sólo uso ya que se estropea y pierde sus propiedades cuando la botella que lo contiene se abre y se cierra con demasiada frecuencia.
 


QUEMADURAS DE SEGUNDO GRADO:

Son aquellas en las que ya se han formado ampollas. En estos casos lo mejor es aplicar una compresa empapada en aceite de oliva, girasol, o el más arriba comentado eficaz preparado de aceite de hipérico.

Si los dolores son muy intensos o se percibe una fuerte sensación de calor sobre la zona quemada, se aplicará sobre las compresas de aceite unas envolturas frías.
 


QUEMADURAS DE TERCER GRADO:

Hay destrucción más intensa de la piel. Hay partes muertas, de color amarillo o negro, rodeadas de inflamación. En estos casos es imprescindible la intervención de un médico.

El famoso Dr. Kneipp aconsejaba suministrar al quemado grave, a la mayor brevedad posible, una cucharada de aceite de oliva, con el que se combatirán la sed y la sensación de calor.

La insolación es una quemadura causada por una exposición prolongada a la luz solar, y puede ser de segundo o tercer grado. Por tanto debe ser tratada como tal.
 


TRATAMIENTO INTERNO:

En grandes quemaduras de segundo o de tercer grado, se originan en los tejidos orgánicos dañados productos tóxicos que perjudican la salud del organismo, siendo los riñones los órganos más afectados. Por dicho motivo, se recomienda que el quemado grave ayune durante unos días y beba abundantes líquidos especialmente zumos de frutas diluidos en agua.

Además de todos los tratamientos externos más arriba mencionados, para calmar el dolor, la fiebre y para evitar las supuraciones se puede tomar:


 
   
     
–8 gr. de flores de manzanilla romana que se dejarán en infusión durante una hora en 600g de agua hirviendo y en un recipiente tapado. Después se colará y se tomará el líquido obtenido durante dos días, unas tres tazas diarias.    
ó bien:     
–100g de flores de saúco que calma la irritación y el dolor. Se hervirán en dos litros de agua hasta que quede reducido a uno, luego se colará y se distribuirá en nueve partes para tomarlas en 3 días, es decir unas tres tazas diarias.    
     
Cruz Vazquez.     


     
   
  Cruz Vázquez.   


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