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El Poder de los Ángeles de Luz

El Poder de los Ángeles de Luz:

Existen desde tiempos inmemoriales en todas las culturas: egipcios, atlantes, celtas, etc., dos métodos, a cual más poderoso, para limpiar y magnetizar un mineral.

En los dos interviene el agua, elemento espiritual por excelencia, y el sol, dador de energía y luz.
 
   


Estos métodos, durante mucho tiempo guardados en secreto, sólo fueron revelados a personas muy determinadas mediante inspiraciones.

A continuación se los explico; para que puedan sentir toda la energía y poder del mineral y el suyo propio.
 


En primer lugar, cuando se sienta identificado o necesitado de un mineral o gema, debe seguir los siguientes pasos:

A) Ha de ser luna llena, ya que la energía lunar estará potenciada, dando al planeta una fuerza superior a la del resto de las fases lunares.



 

B ) Introducir el mineral en agua de manantial natural, dejándolo sumergido un total de 24 a 48 horas (dependiendo de la necesidad de uso que de él se tenga).



 

Al mismo tiempo que está sumergido, deben filtrarse a través del agua los rayos del sol, lo que quiere decir que las horas ideales son desde el amanecer hasta el atardecer, sumando así las horas de luz solar para completar las 24 o 48 horas.
Durante este tiempo se deben aprovechar las energías telúricas, lunares y solares, para entrar (o al menos intentar) en contacto con los Ángeles de Luz, guardianes y protectores de las gemas, minerales y plantas.
 
 
     


Estos Ángeles de Luz, son los que dependiendo de sus energías personales, darán color, vida y energía tanto a las flores como a los minerales, ya que su trabajo consiste en mantenerlos vivos, cálidos y magnetizados para que el humano con todo su respeto y amor haga uso de ellos.
Un dato importante a tener en cuenta es que, una vez magnetizado, será de uso personal, no lo deberá tocar ninguna otra persona, ni se podrá mojar (al ducharse, bañarse, etc...), ni se podrá rozar con ningún metal que no sea oro o plata (llaves, bolígrafos, encendedores), etc...
 
 


Sirva esta pequeña oración, para entrar en contacto con los Ángeles o Devas de la Naturaleza:  
“A vosotros, ángeles de luz que me rodeáis, así como a vosotros: silfos del aire, ninfas del agua, salamandras del fuego y gnomos de la tierra;
Yo os invoco, para que en este momento, sintiéndome rodeado por vosotros, hagáis llegar hasta mí, la fuerza, el poder y la belleza de las flores y minerales.
Que la magia que os envuelve, rodee mi vida por y para siempre.
Quiero unirme a vosotros, integrarme en la naturaleza que Dios, el Todopoderoso, ha creado.
Amen.”
 


Una vez realizado el sistema de magnetismo con fe y recogimiento, se sentirá como la energía de la Madre Tierra, unida a las Fuerzas del Universo, forman a nuestro alrededor una coraza inexpugnable y protectora, para que nada ni nadie pueda perjudicarnos. 
   


Tú, querido amigo, al leer este sistema de magnetización, puedes pensar que si no tienes un manantial cercano o no conoces ninguno en alguna montaña asequible para ti ¿Qué podrías hacer para magnetizar tu gema o mineral?

He aquí otro sistema que también es eficaz: En vez de agua de manantial, hágase lo mismo con agua de mar.
Cuántas veces hemos paseado por la playa y hemos contemplado como el agua y la espuma, con su ir y venir, bañaban dulcemente los pequeños cuarzos y piedrecillas que el mar arrojó a la orilla; y cuántas veces también hemos comprobado que mientras estaban sumergidas y bañadas por los rayos solares, brillaban y resplandecían, pero ¡Oh sorpresa!, cuando llevados por un impulso inconsciente la hemos sacado para conservarla como un pequeño recuerdo, hemos visto que, como por arte de magia, la piedrecilla perdía en gran parte el brillo y la belleza que nos impulsó a cogerla. Y es que no debemos olvidar, que el aire, el agua, la tierra y el fuego, llenan de belleza, poder y misterio todo cuanto nos rodea en este bello planeta llamado Tierra.

Que tu vida, al igual que la de las gemas, esté siempre llena de verdadera Magia.

Kira y David.
 
   


El Mundo Mágico de las Gemas
El Ágata y la Amatista